Si te gusta mucho una persona seguramente estarás buscando la manera más eficaz de seducirlo(a) y que caiga rendido(a) a tus pies.
Siempre deseamos fascinar de forma innata con un gesto, con una palabra, con una mirada. Queremos provocar deseo, amor, pasión, admiración y seducir a una persona. ¿Pero cómo conseguirlo?
Todas somos capaces de hacerlo, porque tenemos nuestras “armas” para hacerlo.
La clave está en ti, en tu actitud, pero sobre todo, en tus emociones. La principal emoción es la alegría. Antes de intentar seducirle pregúntate: ¿Soy alegre? ¿Transmito positivismo?
La alegría: Que una persona sea alegre y que además lo sea verdaderamente (es decir, olvídate de sonrisas falsas) es algo que se valora mucho en nuestra sociedad.
¿Por qué? Porque el estado de ánimo positivo, atrapa, atrae y además, se contagia. Por tanto la alegría es la mejor arma que puedas utilizar para atraer su primera mirada, ya que genera interés de forma natural en la persona que transmite esa buena energía.
¡Adiós negativismo!: Hay que tener muy presente que el negativismo y la tristeza constante hacen que las personas se alejen. ¿Por qué? Es sencillo, a nadie le gusta sentirse triste o pensar cosas que duelen en el alma. El positivismo atrae cosas buenas y el negativismo sólo atraerá cosas malas.
En definitiva, una persona triste no es nada atractiva en comparación con una persona alegre, que potencia de forma natural su carisma. ¿Qué prefieres?
La alegría como arma de seducción casi nunca se pone en práctica y es una de las más potentes. Una persona podrá modificar su cuerpo o su imagen, casi siempre pasando por tratamientos de belleza.
Pero tu interior es tuyo y además tiene muchas posibilidades, porque te da la oportunidad de sentirte bien contigo mismo(a), de ser feliz, de sentirte como te mereces.
Tu sonrisa: Tu sonrisa es tu poder. Es la manifestación de tu estado de ánimo. La alegría siempre da tranquilidad, armonía, quita el estrés y hace estar feliz en el presente, dando paz interior. En cambio, el pesimismo sólo transmite incertidumbre, miedo, tristeza… nada aconsejable para iniciar una relación, ¿no crees?
Pon sentido del humor a tus relaciones personales, ríete, haz bromas y sonríe a la vida. Ya verás cómo esa persona se fijará en ti y querrá formar parte de ese bienestar que transmites a todo el mundo con tu sonrisa.